martes, 29 de septiembre de 2015

La dependencia en el sector azucarero al capital financiero estadounidense en Cienfuegos

A pesar que la mayoría de las empresas azucareras en la región de Cienfuegos durante el período de 1902 y 1920  se encontraban aún en manos de empresarios cubanos y españoles con capital doméstico, se puede apreciar la dependencia creciente de estos empresarios  del capital financiero estadounidense y el progresivo avance de este sobre las industrias del dulce cienfuegueras. Debido a que una de las debilidades de este grupo es su dependencia casi absoluta en los planos financiero y comercial de la banca y las grandes firmas de corredores norteamericanos, factor de notable incidencia en la debacle de 1920-1921.

La insuficiencia de la banca en Cuba durante el periodo colonial, posibilitó que muchos de estos comerciantes actuasen a la vez como banqueros, proporcionando préstamos o refaccionando a hacendados y colonos, a quienes adelantaban dinero o materiales para el cultivo y la cosecha, algunas de estas firmas poseían ingenios y otras propiedades, como Nicolás Castaño, Domingo Nazábal, Laureano Falla Gutiérrez, Alejandro Suero Balín, entre  otros. 

Buena parte de los préstamos hipotecarios, realizados durante el auge de los precios por la banca doméstica, resultaron incobrables  al igual que muchos créditos concedidos por importantes firmas comerciales. Los beneficiados con esta situación fueron las instituciones bancarias norteamericanas que sobrevivieron al Crack gracias al respaldo de sus casas matrices. Muchas firmas hispano - cubanas perdieron por esta vía parte de sus instalaciones y vieron restringirse sus funciones en la exportación de azúcar. 

En 1920 luego de algunas especulaciones desafortunadas en el mercado azucarero que le provoca considerables pérdidas, Alejandro Suero Balbín se ve obligado a vender el central San Lino y liquidar la Sociedad Suero Balbín S en Co. para pagar las deudas que ascendían a 5 257 421de pesos.
La firma comercial de Suero Balbín poseía  en caja de  923 157 pesos y un activo total  de 5 328 157 millones de pesos, por lo cual Suero Balbín pudo satisfacer a todos sus acreedores y le quedó un efectivo de 70 736 pesos.

Otros empresarios que habían acudido al National City Bank poseedor de una sucursal en Cienfuegos, y al Royal Bank of Canada, no corrieron con similar suerte y no pudieron solventar sus deudas. De esta manera el National City Bank se apoderó de varios centrales. Entre ellos estuvieron  los centrales Parque Alto,  Portugalete y Santa Catalina. Fueron operados por la subsidiaría Parque Alto Sugar Company, la Palmira Sugar Company  y  Santa Catalina S.A[i]  respectivamente.
Tras el crac bancario de 1921, la gestión comercial dentro del sector azucarero había quedado en gran medida, bajo el control de firmas corredoras registradas en ciudades del nordeste de los Estados Unidos. Las acciones pignorativas y de refacción que otrora fueran campo de operaciones de firmas comerciales integradas mayoritariamente por españoles, van a ser asumidas por la banca extranjera radicada en Cuba.



[i] AHPC. Protocolos Notariales  Gustavo  Iglesias Piñeiro: Escritura No 102,  de  24-7-1922

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