A pesar que la
mayoría de las empresas azucareras en la región de Cienfuegos durante el
período de 1902 y 1920 se encontraban
aún en manos de empresarios cubanos y españoles con capital doméstico, se puede
apreciar la dependencia creciente de estos empresarios del capital financiero estadounidense y el
progresivo avance de este sobre las industrias del dulce cienfuegueras. Debido
a que una de las
debilidades de este grupo es su dependencia casi absoluta en los planos
financiero y comercial de la banca y las grandes firmas de corredores
norteamericanos, factor de notable incidencia en la debacle de 1920-1921.
La insuficiencia
de la banca en Cuba durante el periodo colonial, posibilitó que muchos de estos
comerciantes actuasen a la vez como banqueros, proporcionando préstamos o
refaccionando a hacendados y colonos, a quienes adelantaban dinero o materiales
para el cultivo y la cosecha, algunas de estas firmas poseían ingenios y otras
propiedades, como Nicolás Castaño, Domingo Nazábal, Laureano Falla Gutiérrez,
Alejandro Suero Balín, entre otros.
Buena
parte de los préstamos hipotecarios, realizados durante el auge de los precios
por la banca doméstica, resultaron incobrables
al igual que muchos créditos concedidos por importantes firmas
comerciales. Los beneficiados con esta situación fueron las instituciones
bancarias norteamericanas que sobrevivieron al Crack gracias al respaldo de sus
casas matrices. Muchas firmas hispano - cubanas perdieron por esta vía parte de
sus instalaciones y vieron restringirse sus funciones en la exportación de
azúcar.
En 1920
luego de algunas especulaciones desafortunadas en el mercado azucarero que le
provoca considerables pérdidas, Alejandro Suero Balbín se ve obligado a vender
el central San Lino y liquidar la Sociedad Suero Balbín S en Co. para pagar las
deudas que ascendían a 5 257 421de pesos.
La firma
comercial de Suero Balbín poseía en caja
de 923 157 pesos y un activo total de 5 328 157 millones de pesos, por lo cual
Suero Balbín pudo satisfacer a todos sus acreedores y le quedó un efectivo de
70 736 pesos.
Otros empresarios que
habían acudido al National City Bank poseedor de una sucursal en Cienfuegos, y
al Royal Bank of Canada, no corrieron con similar suerte y no pudieron
solventar sus deudas. De esta manera el National City Bank se apoderó de varios
centrales. Entre ellos estuvieron los
centrales Parque Alto, Portugalete y
Santa Catalina. Fueron operados por la subsidiaría Parque Alto Sugar Company,
la Palmira Sugar Company y Santa Catalina S.A[i] respectivamente.
Tras el crac bancario de 1921, la gestión comercial dentro
del sector azucarero había quedado en gran medida, bajo el control de firmas
corredoras registradas en ciudades del nordeste de los Estados Unidos. Las
acciones pignorativas y de refacción que otrora fueran campo de operaciones de
firmas comerciales integradas mayoritariamente por españoles, van a ser
asumidas por la banca extranjera radicada en Cuba.
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