lunes, 14 de septiembre de 2015

Igual o diferente



 Igual o diferente

 Autora: Lianyi Martínez

Al analizar el comportamiento histórico de los empresarios y accionistas azucareros asentados en la región cienfueguera  se observan rasgos que los asemejan y que los distinguen de sus homólogos en el resto de la Isla.

La primera semejanza se advierte en cuanto a la composición del empresariado. Desde la década de 1850, en Cuba se había establecido un poderoso sector de la burguesía,  con inversiones en la industria, el comercio y las finanzas, como grupo preponderante de la sociedad colonial. Va a ser precisamente este sector de la burguesía industrial-comercial, los dueños de los ingenios, que además se van a caracterizar por tener intereses en diversos renglones de la economía, el transporte, ferrocarril o marítimo, posesión de almacenes, bancos, entre otros. 

Como resultado del fenómeno de la concentración de la propiedad azucarera al comenzar el siglo XX y aún después de avanzado este, todavía un grupo de familias provenientes de esa oligarquía colonial española, de la segunda mitad del siglo XIX, detentaba la propiedad de un número importante de ingenios y centrales. Así algunos grupos familiares o sociedades mercantiles tenían más de un central en mano.

De manera paralela a los antiguos grupos, se desarrollaron las nuevas concentraciones de gran poder económico de capital doméstico. Ejemplo de ello en el resto del país se encuentran las entidades económicas de Gómez Mena,  Aspuru[1] y en Cienfuegos la de Fowler y Compañía.

 La mayoría de esos comerciantes de la primera mitad del siglo XX se caracterizaban por la polivalencia mercantil, sobre todo los comerciantes portuarios. Se entiende por esto en primer lugar de ejercicio de ambas vertientes del comercio exterior-importación y exportación- y, en segundo lugar, la importación  simultánea de productos de distinto género. 

Por lo que se puede decir que durante  las dos primeras décadas de siglo XX, los grandes empresarios en Cuba se hallaban en condiciones de operar en ambas vertientes del comercio exterior y dedicarse, además, a la concertación de operaciones crediticias de diversos tipos e importancia. A partir de sus actividades mercantiles, estuvieron también en condiciones favorables para asumir otras funciones de carácter manufactureras de diverso tipo. 

Además a estrato de grandes empresarios, correspondían sociedades que abarcaban un rango extraordinariamente amplio de actividades mercantiles; las mismas incluían diversos rubros de importación, la comercialización del azúcar y la refacción y/o operación directa de centrales azucareros sin desconectar algunas refinerías de azúcar y destilerías de mieles.
La diferencia se observa en cuanto al estudio  de la nacionalidad de los empresarios azucareros en Cuba, al decir de Oscar Pino Santos es a partir de la Primera Guerra  Mundial que tuvo lugar el masivo fenómeno de las inversiones norteamericana, sobre todo en la industria azucarera.

Hasta 1913, la banca norteamericana se había limitado a financiar operaciones e inversiones en la industria azucarera –tanto de firmas norteamericanas como cubanas – sin implicarse directamente en las directivas de las corporaciones azucareras. La atmósfera creada por la Primera Guerra Mundial conllevó a que los banqueros entraran de lleno en el proceso inversionista involucrándose en la creación de las grandes corporaciones constituidas en esos años.

Es entonces que una serie de monopolios, distintos en su estructura y funcionamiento, llegaron a controlar gran parte de la producción azucarera nacional. 

La contrapartida del auge que experimentó la producción azucarera cubana entre 1914 y 1925 fue el desarrollo de un proceso acelerado de desnacionalización de esa industria, que pasó, a manos de empresarios norteamericanos[2]

Sin embargo la región histórica de Cienfuegos, presentó como particularidad que la coyuntura alcista determinada por el estallido de la Primera  Guerra  Mundial no estimuló, como en otras regiones, el establecimiento de nuevos centrales con capital extranjero. Solamente en 1915, se produjo el Violeta como nuevo central establecido en Aguada, que perteneció a la Violeta Sugar Company, controlada por empresarios norteamericanos.

El  peso de la expansión de la industria azucarera, se hizo sentir más hacia la regiones del este cubano, cuyas tierras – en su mayoría virgen- habían quedado abiertas al cultivo gracias a la construcción del ferrocarril central por la firma norteamericana Cuba Company.
Los empresarios norteamericanos agrupados en entidades como la Cuban American Sugar, la United Fruit y la Francisco Sugar Co. encabezaban el  fomento de las nuevas regiones azucareras orientales, donde se instalaban fábricas de gran capacidad. 

Por otra parte, mientras en la isla se manifestaba la presencia de las grandes entidades de perfil monopolista, en Cienfuegos se presenció su influencia en cuanto a la transformación de la realidad empresarial en el mundo del azúcar. 

La forma de propiedad personal o familiar características del siglo XIX, estaba siendo sustituida por grandes corporaciones. Esta propiedad corporativa en la organización de los negocios, fue una forma adoptada también por los hacendados hispano-cubanos cienfuegueros que inscriben sus propiedades personales o familiares como sociedades anónimas. 

Este proceso se advierte en el hecho de que la proporción de firmas azucareras hispano-cubanas constituidas como sociedades anónimas, en Cienfuegos pase de un 25% a un 75% entre 1913 y 1920. Ejemplo de ello lo constituye la creación de las empresas Santa Catalina S.A, Dos Hermanas Sugar Company y la Compañía Azucarera de Cienfuegos.

Citas y referencias

[1]García Álvarez, Alejandro. La Gran Burguesía Comercial en Cuba 1899-1920.--La Habana: Ciencias Sociales, 1990. Pág.  119

[2] Pinos Santos Oscar. El asalto a Cuba por la oligarquía financiera yanqui.--La Habana: Casa de lad Américas, 1973.—215p,  p 92

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